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Paciente Barcelona. Diagnóstico: Sobredosis regulatoria, por Antonio Arellano

Paciente Barcelona. Diagnóstico: Sobredosis regulatoria, por Antonio Arellano

El pasado 14 de noviembre, en un panel sobre la Barcelona de la medicina, la farmacia y la ciencia, con la participación de Anita Gómez (Bayer), Adrià Escolà (Hospital Sant Joan de Déu), Patricia Pozo-Rosich (Hospital Vall d’Hebron), Albert Valeta (Happy Innova) e Irene Coll (VHIO), se lanzó una propuesta reveladora: organizar una hackathon en la que los participantes no fueran emprendedores ni investigadores, sino los propios responsables políticos, llamados a resolver los retos que hoy impiden que Barcelona se sitúe en el top 1 de ciudades líderes del mundo en salud y ciencia. El diagnóstico es claro: Barcelona no carece de talento ni de conocimiento, sino bloqueos estructurales que siguen sin abordarse con la profundidad y la urgencia necesarias.

¿Qué estamos haciendo bien?

Barcelona ha logrado concentrar talento altamente cualificado en un entorno atractivo y colaborativo. Universidades, hospitales, centros de investigación y empresas conviven en una proximidad poco común a nivel mundial. Como resultado, vemos como muchos profesionales se desarrollan como perfiles híbridos, siendo estos perfiles clave para la innovación en salud.

También somos capaces de atraer talento internacional. Barcelona mola, y la gente que mola quiere venir a Barcelona. La ciudad es ya el máximo exponente del Mediterranean State of Mind por su calidad de vida, clima, gastronomía y cultura. Cada vez más gente quiere vivir la experiencia condal.

Cabe mencionar que la herencia de la ciudad también ha ayudado. Hospitales centenarios como el Clínic o Sant Pau, aparte de dar asistencia, han actuado también como escuelas de conocimiento y transferencia científica. Tampoco hay que olvidar el tejido de empresas farmacéuticas locales que, durante años, actuaron como polo de atracción para multinacionales. Pero no hay que confiarse, es solo inercia, tenemos que continuar empujando.

¿Qué estamos haciendo mal?

El consenso del panel fue claro: Barcelona sabe atraer y crear talento, pero no sabe retenerlo. Muchas startups nacen aquí, pero cuando crecen, migran. Muchos proyectos se incuban en hospitales y centros de investigación, pero mueren en el llamado valle de la muerte, ese espacio entre la idea y el producto viable donde falta financiación, estructura y acompañamiento.

La fiscalidad y la regulación aparecen como frenos recurrentes. Europa, y España en particular, impone procesos largos, complejos y costosos para llevar una innovación al mercado. Mientras tanto, otros ecosistemas ofrecen más agilidad, más capital y más tolerancia al riesgo. El resultado es que muchas decisiones estratégicas se toman fuera, y Barcelona queda relegada a un rol secundario.

También se señaló una falta de profesionalización en algunas fases críticas: oficinas de transferencia tecnológica con alta rotación, emprendedores científicos sin apoyo empresarial sólido y una escasez de perfiles que actúen como puente entre ciencia, negocio y regulación.

Los retos de los próximos 20 años para ser top 1

Si Barcelona quiere aspirar a jugar en la primera división global, debe afrontar varios retos estructurales. El primero es invertir más y mejor en investigación, con fondos de mayor escala y mayor estabilidad, comparables a los de países del norte de Europa. Tenemos esa manía de compararnos con Europa, hagámoslo en todos los aspectos. Hace falta más músculo financiero.

El segundo reto es simplificar y agilizar la regulación, sin renunciar a la seguridad. Desde una perspectiva municipal se deben explorar las palancas que nos pueden ayudar a que la regulación no sea vista como un problema. Que lo municipal sirva como germen y, en cierta forma, como guía de cómo podemos relajar la regulación en estamentos superiores.

El tercero es construir centros de decisión, no solo de ejecución. Mientras las grandes sedes y los centros de poder sigan estando fuera, Barcelona dependerá de estrategias definidas en otros lugares. Casos como el de la pérdida de la Agencia Europea del Medicamento nos han de servir para aprender dónde hemos fallado.

Los jóvenes de Barcelona estamos preparados para asumir y trabajar en los retos que pueden situar a la ciudad en el top 1. Que no os asuste nuestra frescura; aprovechadla.

Posibles soluciones

Las soluciones no son simples, pero sí alcanzables si se combinan voluntad política y capacidad de ejecución. Más allá de grandes planes estratégicos, Barcelona necesita mecanismos concretos que conecten talento, capital y decisión pública: colaboración público-privada ágil, itinerarios que faciliten el paso de la investigación al mercado y un uso inteligente de los márgenes municipales, fiscales, contractuales y administrativos, para reducir fricción y retener proyectos.

El diagnóstico es claro: Barcelona no carece de talento ni de conocimiento, sino por bloqueos estructurales que siguen sin abordarse con la profundidad y la urgencia necesarias.

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