«Barcelona puede ser la próxima San Francisco, pero más accesible y austera», por Diego Pájaro
Diego Pájaro es un asesor financiero argentino con 20 años de experiencia en gestión patrimonial internacional. Su enfoque va más allá de los aspectos técnicos: busca ofrecer a sus clientes seguridad, diversificación y tranquilidad frente al futuro. Ha trabajado en importantes plazas financieras como EE.UU., Luxemburgo, Suiza, Inglaterra y América Latina, lo que le ha dado una perspectiva global y personalizada. Actualmente, vive en Barcelona con su familia y es director de W1M (fusión de London & Capital Europe y Waverton), firma inglesa que gestiona más de 20.000 millones de euros. Considera que España, por su calidad de vida e innovación, es un centro ideal para las finanzas europeas.
¿Por qué escogiste Barcelona?
Cuando surgió la oportunidad de abrir las primeras oficinas en la UE de una firma inglesa, junto a uno de los socios de Londres, fue una gran noticia saber que estaban considerando Barcelona. Aunque en el ámbito financiero muchas veces se prioriza Madrid, la elección de Barcelona fue perfecta. Es una ciudad con un equilibrio único entre estilo de vida mediterráneo, oportunidades y conectividad internacional. Si bien viajo con frecuencia a otras ciudades europeas, lo importante es que nuestra base está en Barcelona, y aquí es donde todo comenzó.
¿Qué aspectos de la ciudad destacarías como positivos?
Barcelona se distingue por su calidad de vida excepcional y su ubicación estratégica, con una conexión privilegiada con toda Europa. Su proximidad tanto a la montaña como al mar, junto con un estilo de vida ideal para las familias y un clima inigualable, la convierten en una ciudad verdaderamente única. Además, sobresale por su innovación, sus avances en tecnología y medicina, su riqueza cultural y una oferta gastronómica de primer nivel, consolidándose como un lugar que lo tiene todo.
¿Qué aspectos de la ciudad hay que mejorar? ¿Cómo?
La seguridad es un tema que preocupa, pero lo entiendo como un desafío que afecta a muchas ciudades en Europa. Siendo padre de familia, uno tiende a buscar un entorno tranquilo y seguro para sus seres queridos. Reforzar este aspecto permitiría que Barcelona mantuviera su atractivo como un lugar ideal para vivir y desarrollarse.
¿Qué esperas de la Barcelona de los próximos años?
Espero que Barcelona no solo continúe liderando en innovación y sostenibilidad, sino que también se convierta en un referente internacional, similar al espíritu de San Francisco, pero con un enfoque más accesible y austero. Sueño con una ciudad que inspire a jóvenes talentos a formarse aquí y que ofrezca a las empresas un entorno dinámico y menos burocrático para desarrollarse. Además, deseo que Barcelona mantenga su equilibrio único entre modernidad y calidad de vida, reforzando la seguridad y fomentando un entorno armonioso para las familias. Siempre me ha intrigado la época de las Olimpiadas del 92, que algunos amigos catalanes describen como un momento de esplendor. Sería extraordinario que Barcelona recupere esa magia y vuelva a ser una ciudad que inspire al mundo entero.
¿Cuál sientes que es tu ciudad? ¿Qué es lo que más echas de menos?
Buenos Aires siempre será parte de mi esencia, pero el mundo ha cambiado y se ha vuelto más global, y con el tiempo me he convertido en un ciudadano del mundo. Hoy siento que mi hogar está donde está mi familia, y por eso, Barcelona también es mi ciudad. Es aquí donde construimos juntos nuevas historias y recuerdos. Por supuesto, echo de menos ciertos sabores, abrazos y momentos que solo Buenos Aires puede dar, pero el hogar, al final, está donde está el corazón.





