«La burocracia supone un reto para el talento internacional», por Greg Cameron
Greg Cameron, director creativo, narrador y cineasta. Nació en Zimbabue y creció en distintos lugares del sur de África. Vive en Barcelona desde 2020. Durante cinco años y medio trabajó en la creación de contenidos y marcas en ISDIN, donde ocupó más recientemente el cargo de Brand Guardian. Actualmente, se centra en la consultoría creativa y en proyectos cinematográficos independientes.
¿Por qué elegiste Barcelona?
Vine para dirigir una nueva división de ISDIN, Live Young. Durante mi juventud, me inspiró la extraordinaria visión creativa de Barcelona 92, y llegar aquí fue como alcanzar un destino hacia el que llevaba décadas viajando, pasando por Johannesburgo, Ciudad del Cabo y Dubái. La cultura, la gente, el estilo de vida y la calidad de vida me han transformado por completo.
¿Qué aspectos positivos destacarías?
La fusión entre cultura, patrimonio y reinvención. Siempre hay algo inspirador que está sucediendo. Desde la arquitectura hasta el arte, la gastronomía, el diseño y la música, Barcelona está llena de vida creativa. Atrae talento de todas partes y consigue integrarlo sin perder su propia identidad. Además, la calidez de su esencia mediterránea deja huella en ti.
¿Qué aspectos deben mejorar?
La burocracia supone un reto para el talento internacional. Gestionar los trámites de residencia y comprender el sistema fiscal son procesos que podrían ser mucho más claros. Simplificar y orientar mejor a las personas que llegan a la ciudad marcaría una gran diferencia.
¿Qué esperas de Barcelona en los próximos años?
Espero que siga creciendo hasta convertirse plenamente en lo que ya está empezando a ser. Barcelona se está consolidando como uno de los principales centros de emprendimiento y creatividad de Europa y, si la ciudad consigue mantener esta trayectoria, lo mejor está aún por llegar.
¿Qué ciudad sientes como tuya? ¿Qué es lo que más echas de menos?
Johannesburgo me ha convertido en quien soy. Mi familia y mis amigos son lo que más echo de menos de allí. Y Ciudad del Cabo siempre ocupará un lugar especial en mi corazón. Pero cada vez que aterrizo de nuevo en Barcelona, siento esa cálida sensación de estar en casa.





