«Barcelona, una gran metrópolis y un conjunto de barrios con identidad propia», por Laura Della Guardia
Laura Della Guardia, nacida en Los Ángeles, es una expat franco-estadounidense que vive en Barcelona, está casada con un italiano y es la orgullosa madre de un niño de cinco años. Trabaja como asesora inmobiliaria especializada en propiedades de lujo en The Agency Barcelona. Con más de 20 años de experiencia en negociaciones internacionales y desarrollo de alianzas estratégicas, conecta a compradores de todo el mundo con las mejores viviendas de Barcelona y las propiedades más exclusivas de la Costa Brava.
¿Por qué elegiste Barcelona?
Elegí Barcelona porque ofrece un equilibrio excepcional que pocas ciudades internacionales pueden igualar: un estilo de vida más soleado y consciente, sin renunciar a la conectividad global. Después de mudarme aquí hace un año desde Londres, valoro vivir en una ciudad dinámica y llena de energía, pero que al mismo tiempo permite mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional que realmente es sostenible. Sencillamente, es un lugar inigualable para formar una familia sin dejar de estar conectado a una red profesional internacional.
¿Qué aspectos de la ciudad destacarías como positivos?
Me encanta que Barcelona consiga sentirse, al mismo tiempo, como una gran metrópolis y como un conjunto de pequeños barrios con identidad propia. Puedes disfrutar del prestigio internacional de eventos como el Gran Premio de Fórmula 1, el Trofeo Conde de Godó o el extraordinario legado arquitectónico de Gaudí, pero, en cuanto entras en tu barrio, esa sensación de anonimato propia de las grandes ciudades desaparece. Los vecinos conocen tu nombre, te saludan y existe un auténtico sentido de comunidad que hace que Barcelona sea una ciudad centrada en las personas.
¿Qué aspectos de la ciudad deberían mejorar? ¿Cómo?
Para mantener su ventaja competitiva como destino para el talento internacional, Barcelona debe reducir las trabas administrativas y fiscales. Simplificar los procesos burocráticos para emprendedores e inversores de alto valor es fundamental. Debemos conseguir que crear una empresa o trasladar a una familia a la ciudad sea tan sencillo como disfrutar de su calidad de vida. Además, mejorar la digitalización de los servicios públicos y ofrecer mayores incentivos fiscales para los nómadas digitales y el sector tecnológico reforzaría la posición de Barcelona como el principal destino del sur de Europa para la innovación y el talento.
¿Qué esperas de Barcelona en los próximos años?
Espero ver a Barcelona consolidarse como la capital indiscutible de la inteligencia artificial y la tecnología en el sur de Europa. Ya estamos siendo testigos de una enorme llegada de innovación. Creo que la ciudad será cada vez más cosmopolita y continuará liderando el camino hacia un modelo de vida urbana sostenible. Mi deseo es que siga atrayendo talento de primer nivel sin perder esa esencia de barrio y de comunidad que la hace tan especial.
¿Qué ciudad sientes como «tu ciudad»? ¿Qué es lo que más echas de menos?
Me considero una ciudadana del mundo. Aunque nací en Los Ángeles, me mudé cada pocos años a lo largo de mi vida, y eso me enseñó que el concepto de «hogar» no es un lugar anclado en el pasado, sino el sitio donde estás construyendo tu futuro. Por esa razón, no suelo mirar atrás ni echar de menos otros lugares; mi atención siempre está puesta en el horizonte.
En este momento, Barcelona es, sin duda, mi ciudad. No siento nostalgia por otros lugares porque el futuro que veo aquí es extraordinariamente prometedor. Me ilusiona mucho más la innovación y el estilo de vida que estamos construyendo en el Mediterráneo que cualquier sentimiento de añoranza por otro lugar.





